Madrid 2018: Revolución digital en el sector de la construcción

March 2018

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Estudios de McKinsey demuestran que la productividad en el sector de la construcción lleva décadas estancada. Si bien esto se debe a un vasto abanico de razones, el escaso grado de digitalización de este sector es lo que más le separa de los sectores que destacan claramente por el crecimiento de su productividad, entre ellos, y a título meramente enunciativo, el comercio minorista, los medios de comunicación y el sector industrial.

Con tanto por ganar, un sector de la construcción listo para la digitalización y la revolución de la productividad puede ser uno de los grandes motores del cambio. Ya se han realizado fuertes inversiones de capital en soluciones de construcción digitales y las empresas más pioneras están adoptando las nuevas tecnologías a lo largo de la cadena de valor. Los sectores líderes en digitalización, como son el tecnológico, los medios de comunicación y las telecomunicaciones, demuestran que las primeras empresas que apuestan con fuerza por la digitalización obtienen ventajas competitivas que a sus competidores les resulta difícil igualar.

En esta mesa redonda peer-to-peer de Global Infrastructure Initiative, los máximos responsables españoles de infraestructuras y proyectos de capital analizaron las oportunidades, retos e implicaciones regionales de la revolución digital en el sector de la construcción. En el grupo había representación de un amplio abanico de sectores, entre ellos el de la energía, el inmobiliario, ingeniería, construcción, tecnología y talento. Algunos de los principales insights fueron:

  1. Integrar en el modelo operativo de la empresa una estrategia digital personalizada centrada en el valor de negocio. Un primer paso es que el CEO, el equipo directivo y el Consejo elaboren una hoja de ruta de la transformación alineada con la estrategia general. Esta hoja de ruta debe estar basada en un diagnóstico que cuantifique el efecto de la digitalización y los pasos que hay que dar para materializar su valor. Lo más importante es que debe ser aceptada como una hoja de ruta tangible y pragmática por parte de los máximos responsables.
  2. Designar a un miembro de C-suite para que encabece la transformación. El CEO o un miembro del equipo directivo deben encabezar la transformación con una comunicación clara de la estrategia, la hoja de ruta y los objetivos. La persona designada debe contar con pleno apoyo del Consejo y del equipo directivo, así como con libertad para innovar, incluso reposicionando y/o contratando personal acorde con la nueva manera de trabajar.
  3. Introducir la cultura de la innovación. Unos plazos y márgenes muy estrechos obstaculizan todo intento por promover la cultura de la innovación en el seno de las organizaciones del sector. Con todo, es preciso animar a los máximos responsables a crear las oportunidades y los presupuestos necesarios para que los encargados de proyecto experimenten con las nuevas tecnologías. De igual manera, para conseguir una adopción más amplia de las nuevas tecnologías es necesario crear un sistema que permita extraer conclusiones y pulir las mejores prácticas para su utilización en otros proyectos. El programa Innovation 18 de Crossrail constituye un buen ejemplo de cómo crear una cultura de innovación.
  4. Desarrollar las destrezas y capacidades internas necesarias para alcanzar el objetivo. Tradicionalmente, el sector de la construcción suele estar rezagado en lo que se refiere a las inversiones en I+D (1% frente al 3%-5% por ciento de otros sectores) y en TI (1% frente al 2%-4% de otros sectores). Esa demora también está presente en la creación de capacidades, registrándose una inversión menor en formación y en ampliación de las destrezas. Resulta fundamental aumentar esa inversión, tanto a través de la formación interna como de la contratación de nuevas destrezas, para mejorar la adopción y la eficacia del uso de las nuevas herramientas digitales. Además, los procesos y las mentalidades nunca evolucionarán si los de empleados no son capacitados de manera continuada para instaurar nuevas formas de trabajo y no ven que sus líderes marquen el ejemplo a seguir.
  5. Involucrar a los interesados en toda la cadena de valor. Para transformar el sector en su totalidad es preciso actuar a lo largo de toda la cadena de valor. La digitalización brinda al sector una extraordinaria oportunidad de aumentar su competitividad. Sin embargo, las soluciones estereotipadas han demostrado fracasar en las cadenas de suministro complejas; y las del sector de la construcción figuran entre las más complejas de todas. Por ello, las empresas deben articular unos parámetros comunes, adoptar una transparencia inflexible e integrar con éxito una cadena de suministro digital de extremo a extremo, y materializar plenamente las mejoras potenciales que ofrece la digitalización. Una idea para impulsar la digitalización y configurar proyectos verdaderamente digitales es crear una red de socios que inviertan en el futuro de forma conjunta.
  6. Aprender de los sectores que ya llevan parte del camino recorrido. Se puede aprender mucho de los sectores que llevan ventaja al sector de la construcción, como son el sector de la fabricación aeroespacial y de automoción. En un sector íntimamente ligado al de la construcción, como es el inmobiliario, algunas empresas internacionales han adoptado con éxito numerosas herramientas digitales tales como 5DBIM, torres de control, realidad aumentada, robótica, impresión en 3D y plataformas de colaboración integradas.
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